Este es un cuento colaborativo realizado en el aula entre todo el alumnado de 4º B del CEIP Príncipe Felipe como ejercicio final del estudio de la Caña de Azúcar, vertiendo en él parte de los conocimientos adquiridos.


Había una vez, una cañita de azúcar llamada Alifa que vivía en las tierras de Oceanía junto a otras cañas, también de azúcar, y con su familia. Los padres de Alifa viven bajo tierra, sosteniendo y alimentando a Alifa y a sus hermanos y hermanas. Alifa están a punto de cumplir los dos años de edad. Ya es adulta y están a punto de cortarla para que se alimenten los seres humanos.

Vive cerca del mar, en tierras arenosas que tienen mucha humedad porque llueve abundantemente y esas tierras son regadas por varios riachuelos. Este lugar en el que vive Alifa tiene muchas horas de sol durante todo el año y la temperatura es mayor o cercana a los 20ºC. Alifa encuentra muy agradable este clima porque no pasa frío ni mucha calor y tiene bastante agua. También se nutre de buenos minerales que tiene esa tierra.

Un día unos señores con turbante llegaron a la plantación de Alifa. Estos señores decían que eran de la India y querían llevarse unas cañas de azúcar para cultivarlas en otras tierras. Así que tomaron unos machetes y comenzaron a cortar cañas. Una de esas cañas era Alifa que preguntó:
- ¿ Dónde nos llevan ?
- He escuchado que nos llevan a otras tierras para cultivarnos -le respondió su hermana Cañadú.

Cargaron todas las cañas en un gran barco de vela llamado "Hoja de Caña". Después de una semana y un día llegaron a tierras de Asia, concretamente a una región de la India. Desembarcaron en un puerto y comenzaron a vender las cañas. llegó un señor con los ojos alargados, con una larga coleta y vestido con un kimono. Compró bastantes cañas para llevarlas a China. Se aproximaron otro hombres con turbante y barbudos que compraron también bastantes cañas para llevarlas, decían, a Mesopotamia. Entre esas cañas que compraron estaban Alifa, su hermana Cañadú y sus primos y primas.

Los hombres que compraron a Alifa subieron con toda la carga a otro barco y se dirigieron atravesando el Océano Índico para llegar al Golfo Pérsico, a la ciudad de Basora. Otros hombres tomaron a Alifa y Cañadú. La subieron en un camello para tomar el camino del Mar Mediterráneo. A mitad de camino se unieron a una caravana de la Ruta de la Seda. Después de muchos días de marcha a través del desierto llegaron a la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la ciudad de San Juan de Acre. Una vez descargadas las cañas las llevaron al mercado central de la ciudad. Fueron muchas la personas que acudieron para ver un nuevo producto. Entre el corrillo de personas había dos que querían llevar algunas cañas para plantarlas en Egipto, otras deseaban llevarlas a algunas islas del Mediterráneo. Así que la cañita Alifa se vio se vio transportada en una nave de dos mástiles que partía rumbo al centro del Mediterráneo.

A Alifa le seguía su hermana Cañadú y enseguida notaron bastante humedad que les recordó a las tierras donde vivían. Al tercer día de navegación comenzaron a acercarse a tierra. Cuando atracaron en el puerto se escuchó una voz que llamó a la isla Sicilia. Allí desembarcaron gran cantidad de caña y sin pérdida de tiempo, salieron del puerto. Al amanecer del sexto día la nave comenzó a acercarse de nuevo a tierra. Atracaron en una ensenada algo profunda, descargaron el resto de cañas y, a lomos de caballos, las trasladaron al interior.

Al día siguiente, después de pasar una noche bastante calurosa, una cuadrilla de hombres comenzaron a plantar las cañas en un terreno arenoso con abundante humedad y rico en minerales. Así que la cañita Alifa y su hermana Cañadú se encontraron bajo tierra igual que estuvieron sus padres, escuchando de boca de los trabajadores que estaban en tierras de Mutrayil. En estas tierras crecieron y crecieron muy felices las descendientes de Alifa y Cañadu.